Elaboración de materiales educativos

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EL PROCESO DE PRODUCCIÓN DE MATERIALES EDUCATIVOS


La dinámica de la creación de un material parte siempre de necesidades múltiples: proveer a los estudiantes de materiales de apoyo, motivarlos para el aprendizaje, facilitar la comunicación y la interacción, desarrollar una clase, pensar un curso en formato a distancia, solucionar los problemas de masividad, favorecer la comprensión de un tema específico...

Es fundamental partir de estas necesidades para concebir el material, pensar si ese material realmente solucionará el problema que nos formulamos, si aportará una nueva dinámica o facilitará los procesos de enseñanza y aprendizaje. Partiendo de esta premisa nos abocaremos a dar a luz esa idea, que podrá tomar formas diversas: desde una humilde transparencia hasta un material interactivo, desde un juego de tablero hecho a mano en un papelógrafo hasta una rayuela en el piso para actividades al aire libre, desde un repartido de fotocopias hasta un libro con ejemplos y actividades.

Pensaremos primero si es necesario “inventar la rueda” cada vez, o sea, si ya no existen buenos materiales sobre este tema que puedan ser reutilizados para estos fines. En caso de que no sea así, comenzaremos un proceso de trabajo arduo y desafiante, de sistematización y contrastación de nuestro propio saber, y de nuestras posibilidades de comunicación.

Tomando como referencia a Kaplún, M, 1995, identificamos dentro del proceso de producción de un material educativo los siguientes pasos o etapas. Estos pasos no siempre son sucesivos, y muchas veces se dan saltos, marchas, y contramarchas en la tarea creativa de gestar un material.


Fase preparatoria

Es una de las etapas más importantes dentro del proceso creativo. Implica una serie de pasos que incluyen el trabajo reflexivo de delimitación del tema, la constitución del equipo de trabajo, el pensar los objetivos, investigar sobre el tema y los destinatarios, concebir la estructura, el formato y el medio.

Todos estos pasos son muy importantes, puesto que frecuentemente de ellos depende el éxito de nuestra propuesta.


Formulación del tema y verificación de su relevancia

La delimitación de un tema sobre el cual desarrollar un material educativo es, casi siempre, el primer aspecto que tomamos en consideración, aunque no siempre teniendo en cuenta todas las dimensiones de esta acción.

Formular un tema implica desarrollar un proceso de selección, de trasposición de los contenidos a ser trabajados. Implica encontrar los aspectos centrales de un tema, pensar en los destinatarios del material, en la relevancia del tema para ellos. Significa trasladar el interés de lo que “yo quiero decir (producir, elaborar...) a lo que el “otro necesita” (para aprender). Estar atentos a nuestras experiencias de aula, a lo que nos dicen los estudiantes, a su forma de pensar, hablar, relacionarse. A sus conocimientos y formas de organizarlos y expresarlos.

Así podremos encontrar un primer acercamiento al tema que se desarrollará, y comenzará la concepción del material educativo. Es ideal que este paso se dé simultáneamente con el proceso de constitución de un equipo de trabajo. Esto permitirá que la gestación se vaya dando de forma colectiva, a través del diálogo y la construcción grupal.


Conformación del equipo de producción

La tarea de producción de un material puede ser una tarea individual: elaborar una transparencia, seleccionar material bibliográfico, elaborar una guía de lectura...

Para proyectos de mayor envergadura, resulta necesario convocar a otras personas que se sumen a la empresa y gesten en forma colectiva el nuevo material.

Los equipos de producción pueden tener múltiples configuraciones. Un grupo de docentes de la misma asignatura o un grupo de profesores de diversas áreas que se agrupan para elaborar un mismo material. Esta constitución opera como un soporte no sólo para la producción del material, sino para colectivizar experiencias y buenas prácticas, “salir del aula”, dialogar, enfrentar juntos los mismos problemas y encontrar soluciones.

A estos equipos de especialistas en contenido sería muy bueno integrar otras miradas: pedagogos, comunicadores, diseñadores gráficos, informáticos, dibujantes... Todos trabajando para construir una mirada interdisciplinaria, ofreciendo los aportes de cada área para optimizar el producto final. La constitución de este tipo de equipos implica la toma de decisiones a nivel institucional de destinar recursos humanos y materiales para realizar esta tarea.

El trabajo interdisciplinario implica grandes desafíos, y tiene consecuencias que van más allá de la propia producción de un material. Son retos de la interdisciplina la comunicación y el intercambio de puntos de vista, la búsqueda del consenso y la realización concreta de acciones transformadoras. El ámbito disciplinar se manifiesta a través del lenguaje. Si hay varias disciplinas hay varias formas de nombrar y de relacionarse con los objetos de conocimiento cada una de ellas fragmentaria y particular. Interdisciplina es diversidad de lenguajes y puntos de vista, y ofrece la posibilidad de enriquecer la comprensión. Significa la disposición de nombrar y relacionarse de modo diferente.

Para desarrollar acciones interdisciplinarias, se requiere algo más que un grupo heterogéneo de profesionales trabajando juntos, o realizando una producción en cadena. Para que pueda funcionar como tal, un equipo interdisciplinario requiere la inclusión planificada, dentro de sus actividades, de los dispositivos necesarios para pensar el propio grupo. El tiempo dedicado a éstos (reuniones de elaboración de acuerdos primarios, reuniones de elaboración del modelo trabajo, etc.) debe ser reconocido como parte del tiempo de trabajo.

La constitución de equipos interdisciplinarios permite que los distintos integrantes aporten desde su saber complementando el trabajo de los demás, logrando así conformar un diálogo interdisciplinario que facilita el desarrollo de las actividades.

Asimismo es muy importante integrar de alguna manera a los destinatarios en el proceso de producción. Pueden integrarse desde su propio rol en las diferentes fases, prealimentando el proceso, evaluando y validando el material.


Formulación tentativa de los objetivos

Formular los objetivos implica pensar el “para qué” será producido el material. Lo que se quiere lograr con él, sobre qué aprendizajes pretende incidir, cuáles procesos y efectos pretendemos lograr.

Implica trascender los contenidos, el tema, para situarnos en los destinatarios y en los propósitos y finalidades que nos planteamos en relación a la utilización que ellos realizarán del material.

Pensar los objetivos nos permitirá plantearnos desarrollos viables, relacionados con nuestras posibilidades personales e institucionales.

Este paso será revisado y ajustado más adelante en el proceso de producción, a través de los procesos de investigación que realicemos sobre el tema a desarrollar y los destinatarios del material.


Investigación temática y prealimentación

Este paso trata de profundizar en nuestro nivel de conocimiento sobre el tema elegido, para luego poder hacer la selección pertinente a nuestros destinatarios.

Para poder realizar esta adecuación realizaremos una acción que suele llamarse investigación diagnóstica o prealimentación, que implica incorporar datos de nuestra población destinataria para alimentar nuestro proceso de producción.

Este paso implica relevar: conocimientos previos, relación con el tema, intereses, expectativas, necesidades, experiencias, conocimientos y desconocimientos, resistencias, dificultades, lenguaje, interacción. Muchas pueden ser las formas de hacerlo: observando, preguntando, realizando entrevistas y encuestas.

Con los insumos de esta etapa estaremos en condiciones de realizar un formulación definitiva de los objetivos y comenzar a “concebir” la forma que tendrá el material.


Elaboración de la estructura y determinación de especificaciones

Este es el momento de organizar los contenidos, pensar en su presentación, su tratamiento pedagógico y comunicacional y su estrategia de uso.

Definiremos también el medio (gráfico, visual, sonoro, multimedia...) y el formato (cartilla, libro, juego, video, cd rom, página web, etc..). Armar un primer esbozo, “plan” o guión del material (determinando secciones, capítulos, apartados, uso de textos, gráficos, imágenes, sonido, etc.)

En este momento de concepción es importante tomar en cuenta los elementos de diseño pedagógico y comunicacional que se presentan en el texto “Contenidos, itinerarios, juegos. Tres ejes para el análisis y la construcción de mensajes educativos” de Gabriel Kaplún, 2003:

“Proponemos aquí tres ejes para el análisis y la construcción de mensajes educativos: el eje conceptual, el pedagógico y el comunicacional. El primero refiere a los contenidos, su selección y organización. La construcción del segundo implica un análisis de los destinatarios del mensaje, para lo que proponemos identificar sus ideas constructoras y los posibles conflictos conceptuales a provocar. Finalmente el eje comunicacional propone, a través de algún tipo de figura retórica o poética un modo concreto de relación con los destinatarios. El eje pedagógico es, a nuestro juicio, el articulador de los otros dos, aunque la relación entre ellos es dinámica y de mutua interdependencia”.


Fase de elaboración

En esta fase estamos en el trabajo de concreción del material. Se pondrán en juego todas las capacidades, recursos y medios para construir una primera versión del material, validarlo en dicha versión piloto y mejorarlo definitivamente en una versión definitiva.

La validación puede ser realizada a través de la propuesta de uso del material a expertos en contenido o a un grupo de destinatarios, y se pueden recoger sus evaluaciones a través de talleres, entrevistas, encuestas, etc.

Es muy importante prestar atención al uso que se le dio al material, si fue o no el planificado, cómo éste fue decodificado por los destinatarios, verificar errores o malas interpretaciones, actualización de los contenidos, pertinencia de la metodología propuesta, etc.


Pasos posteriores

La elaboración de la versión definitiva suele ser el final de un largo proceso, que también puede ser sujeto de revisiones y nuevas elaboraciones, a través de la evaluación periódica del material. Para realizar esto último es importante planificar el seguimiento del material,


Para finalizar

El modelo de producción de materiales que hemos presentado es uno de los tantos posibles. Frecuentemente el trabajo de producción de materiales es sostenido por los docentes que, con el objetivo de mejorar la enseñanza, destinan tiempo y esfuerzo a esta tarea, muchas veces sin apoyo ni respaldo por parte de las instituciones educativas. Cada grupo docente sabrá cuales son las posibilidades que brindan sus diferentes contextos para modificar esta situación, y emprender acciones en el sentido de buscar apoyos, constituir equipos y definir y poner en práctica políticas vinculadas a la producción de materiales.


Bibliografía

KAPLÚN, G. (2003) Contenidos, itinerarios, juegos. Tres ejes para el análisis y la construcción de mensajes educativos. VI Congreso de ALAIC - Asociación Latinoamericana de Investigadores de la Comunicación, Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, junio 2002 - Grupo de Trajo: Comunicación y Educación.
KAPLUN, M. (1996). Los materiales de autoaprendizaje. Marco para su elaboración. Santiago de Chile: UNESCO.

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Last modified: Wednesday, 16 January 2013, 8:22 PM